Nacido en 1930 y miembro fundador del Círculo de Empresarios de Gran Canaria, recibió entre otros reconocimientos la
medalla de oro al Mérito en el Trabajo, que premió su conducta para la sociedad del archipiélago desde su cargo de
director general, consejero delegado y presidente de la compañía de Aguas Minerales de Firgas.
Su carrera profesional se dilató a lo largo de siete décadas. Mientras la salud se lo permitía, acudía a su despacho y
lo explicaba así, "Disfruto con mi trabajo y con todo lo que hago".
También fue presidente de Canaryplast, dedicada a la fabricación de cajas de plástico; vicepresidente de Vidrieras
Canarias, de elaboración de envases de vidrio; y fue consejero del Grupo Cordial.
Su pasión por el automovilismo, como piloto y donde también tuvo responsablidades como directivo. Fue el ganador de la
quinta edición del Rally Isla de Gran Canaria (1958) y la sexta (1959). Según explicaba, al volante de los coches de
carreras puso en práctica lo que aprendió a los mandos de los camiones que llevaban el agua desde la fábrica de Firgas al
almacén de El Rincón para su posterior distribución, primero por Gran Canaria y después por todo el archipiélago."Aquellos
rallies eran más de regularidad que de velocidad y recuerdo que ponían el kilómetro lanzado en
la carretera del Sur, en Vecindario, además de la subida a Tafira, que sí era velocidad pura", contó en una entrevista
publicada en (Motor 2000).
En los años 60 fue presidente del Automóvil Club y de la Federación de Automovilismo, "hasta que dimití en vista de la
falta de seguridad que se estaba dando en las pruebas en circuito. Justo después de mi dimisión ocurrió el accidente de la
Avenida de Escaleritas y el automovilismo en Las Palmas estuvo prohibido durante algunos años".
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